Hacía mucho tiempo...
... que no entraba en este mundillo de la blogosfera a saber de la gente. O por lo menos parece mucho tiempo.
Dejando aparte el interés que puedan tener esas páginas digamos personales, hay una razón que me impulsa a leer lo que alguien ha creado y publicado en este gran tablón de corcho virtual, y es que en ningún otro lado puedo tener tan a mano creaciones de amigos míos.
Estamos creando constantemente. A cada instante alumbramos muchas cosas a nivel mental y físico, pero la mayoría de esas creaciones dejan de existir muy pronto y no están disponibles para nadie. A veces ni siquiera somos conscientes de ellas.
Eso no sucede en los blogs. Cada uno de los habitantes de este pequeño universo crea cosas en su diminuta parcela de unos y ceros, y la expone. Y esa creación no cae en el olvido (salvo excepciones motivadas por el fallo de los servidores o de cuelgues varios), sino que permanece ahí, disponible para cualquiera que pase.
Es hermoso.
Es hermoso porque el blog, aunque está lejos de ser una herramienta válida para conocer a los autores (siempre hay más preguntas que respuestas en una entrada de blog), es sin embargo algo que forma parte de ellos mismos. Una fotografía acerca de algo que tiene suficiente importancia para que alguien lo coloque aquí y lo deje. Esta es la idea maestra que me sedujo cuando una persona a la quise mucho me dijo de abrir un blog hace ya más de cuatro años.
Sí, algunas de las creaciones de personas que me importan están aquí, a mi alrededor, y me gusta verlas.